Así fue la XVIII edición del Salón del Cómic de Zaragoza

Así fue la XVIII edición del Salón del Cómic de Zaragoza

Ilustraciones y sus autores, campeonatos de cartas, disfraces de lo más variados, carteles que dicen “abrazos gratis” y cómics, muchos cómics. Si todo esto te suena extraño es porque probablemente no asististe el mes pasado al Salón del Cómic de Zaragoza, que entre los días 13 y 15 de diciembre celebró su XVIII edición. Pero no te preocupes, desde Meraki te contamos cómo fue la feria que lleva años uniendo a la comunidad friki de la capital aragonesa. ¡Comenzamos!

Al llegar a la Sala Multiusos del Auditorio, lugar que alberga cada año la feria, sorprende la extensa cola que espera para entrar al recinto. Y es que fueron un total 22 000 personas, según datos de la organización, los que cruzaron sus puertas para disfrutar de tres días en los que las historias que durante el resto del año duermen entre las páginas de sus cómics cobran vida.

La primera impresión puede llegar a resultar algo abrumadora. Pasillos repletos de puestos y pocos huecos en los que poder pararse para observarlos. Pero no se tarda en cogerle el tranquillo y aprender a deslizarse entre el torrente de personas sin dejarse nada por ver.

Llama la atención la variedad de contenido que nos podemos encontrar. Porque aunque se llama “Salón del Cómic”, lo cierto es que acoge un espectro del ocio mucho más amplio. A los cómics de toda la vida se une con gran fuerza la cultura oriental, que conquista con su animación, tradición y comida. Las nuevas generaciones también se han hecho hueco, y los videojuegos están más presentes que nunca en el programa de actividades del evento.

Este año el recinto estaba dividido en seis espacios: la sala Mortadelo, la sala Filemón, el espacio infantil, el de manga, el stand de firmas y la sala de talleres. Además contaban con una zona de exhibición dedicada a “DIFERENTE”. Se trata de un cómic colectivo que unió a un total de 140 autores, entre ellos dibujantes, ilustradores y coloristas. Cuenta una única historia pero cada una de sus páginas está dedicada a un artista concreto, unidas por un guion que unifica y justifica los cambios de estilo.

Otro perfil que cada vez tiene más presencia en esta feria es el de la mujer. Y no solo la mujer como visitante y participante de sus actividades, sino la mujer como protagonista de su programa. Ejemplo de ello fue la charla “El cómic, espejo de los conflictos globales”, impartida por Sara Soler, Susanna Martín, Sagar Forniés, Pedro Riera y modera por Isabel Miguel. Entre las temáticas que abordaron en la misma, una de ellas fue la posición de la mujer en el mundo del cómic. Coincidieron todos los ponentes en que aún son muchos los estereotipos que las rodean en esta profesión y que en muchas ocasiones se espera ver un contenido muy concreto de ellas, provocando extrañamiento cuando exploran otros campos. Pero finalmente concluyeron que es innegable el poder que poseen los cómics para normalizar ciertos temas y ayudar así a educar correctamente al respecto.

Algo que destacar de ferias como estas es que son un gran espacio para la integración. En el momento en el que se entra por sus puertas, es indiferente la edad, el sexo, o el grado de “frikismo” de cada cual. Se trata de un espacio en el que se fomentan valores como el respeto y la aceptación, y en el que sus asistentes están deseando compartir sus aficiones con todo aquel que esté dispuesto a pasar un buen rato en la mejor compañía. Que no te extrañe volver a casa ese día con nuevos amigos, y habiendo recibido unos cuantos abrazos gratis por supuesto.

Con este breve video resumen de una de sus jornadas nos despedimos del Salón del Cómic por este año, y esperamos ya con ansias a que llegue el siguiente.

Ainhoa Bacaicoa

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