¿Echamos una partida?

¿Echamos una partida?

Tableros, dados, fichas, palos pintados… en el juego todo vale. Desde el principio de los tiempos el hombre ha tratado de buscar una forma de evasión, una forma de poder ocupar su tiempo socializando y haciendo vínculo con sus semejantes con el fin de divertirse. A lo largo de la historia estos entretenimientos (juegos de mesa) han ido evolucionando. Las habilidades, los materiales utilizados, las temáticas y las reglas de juego han cambiado y crecido con sus protagonistas.

Los juegos de mesa existieron antes que el lenguaje escrito. Los arqueólogos hacen referencia a descubrimientos de piedras talladas y pintadas posiblemente de la Edad de Piedra, pero la falta de documentación histórica hace difícil determinar como eran en esta época. La dinámica era sencilla y el azar solía ser la base de la diversión, pocas reglas, pero en general un objetivo definido. Es evidente que estos orígenes son la base de los juegos que hoy disfrutamos, y que lo que hoy parece innovador ya existía hace miles de años.

Las prisas, el trabajo, los problemas y las responsabilidades de nuestras vidas hacen que muchas veces no sepamos valorar los beneficios de un ocio alternativo.  El juego es una forma de aprendizaje voluntaria que bien enfocado logra lo que las palabras, a veces, no consiguen. Conectar con los compañeros en  una actividad lúdica, reducir la ansiedad, no sentirse evaluado, participar entre iguales y tener una sensación anímica buena consigue fortalecer la autoestima de las personas. Es cierto que no todos los juegos consiguen este fin y que en ocasiones se termina tarifando pero, ¿no sería estupendo disfrutar entre amigos o conocidos buscando el bienestar relajando mente y cuerpo?juegos de mesa

Infografía historia de los juegos de mesa/ Marta Bermudo

Marta Bermudo

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