¡Rolea como una chica! : una aproximación a las jugadoras de rol

¡Rolea como una chica! : una aproximación a las jugadoras de rol

Torga pide la palabra. La situación se ha vuelto crítica, tienen que conseguir urdir un plan antes de que las sombras regresen y los dejen indefensos. A pesar de que su estatura no sobrepasa unos palmos el suelo nadie en su sano juicio se atrevería a desafiarla… Es una enana jugadora muy bien pertrechada. Su armadura con pinchos y su hacha intimidan casi tanto como su lengua afilada, que nunca sabes cuándo está diciendo la verdad.

Barbilampiña y poco agraciada se hace notar entre su grupo de peculiares amigos. Los chascarrillos sobre su edad se suceden uno tras otro, al fin y al cabo, es una enana jovencísima; apenas tiene 57 años. De su casco sobresale un pincho ideal para embestir al enemigo. Que se note que es enana pero también que es bárbara. Ya están aquí… ¡Rápido! Torga comienza reír.

El sonido de los dados contra el tablero de Dragones y Mazmorras impacta en el momento adecuado, sacando por un momento de la ensoñación. La risa de Sonia inunda el Club Tercios de Flandes durante unos segundos.

–       ¿Qué tirada te ha salido? -, le pregunta el máster.

–       12 de fuerza-, responde Torga.

Y de pronto ya no es Torga, es Sonia Bonnaza una gestora de puestos y empresas de mediana edad, bastante más alta que su personaje, sin rastro ni de barba ni de hacha, que suele jugar una media de dos partidas de rol a la semana. Si le preguntas por otro tipo de ocio alternativo te dirá que le divierten los escape rooms. Aunque también se pregunta, entre risas, si leer está considerado como ocio alternativo.

Echa una mirada antes de volver a sumergirse en el universo fantástico de su personaje, algo que exige concentración pero que admite que no es complicado: “Si tienes cerebro tienes imaginación. La cuestión es entrenarla. Ya lo decía Einstein: La imaginación es más importante que la inteligencia. Antes de crear nada debes imaginarlo”, dice refiriéndose a los juegos de rol.

Muestra de la ficha del personaje de Sonia en Dragones y Mazmorras

Ella se adentró en este universo cuando tenía 26 años, por curiosidad. Lo que empezó como una liguilla de dardos en un bar al que acudía con su ex pareja terminó con todo un descubrimiento. Y es que, para Sonia es fundamental estar en contacto con nuestra parte infantil, esa que tiene curiosidad por descubrir mundos nuevos: “Es como leer un libro. La gente no ve raro que leas durante toda tu vida y es lo mismo, solo que en el libro vas siguiendo la historia y en el rol eres tú quien haces los capítulos”.

Pero Sonia recuerda que también hubo un tiempo en el que parecía que todo lo relacionado con juegos que implicasen estar sentados y prestando atención a un tablero parecían poco rentables: “La gente de repente dejó de jugar. Mi ex, por ejemplo, no quiso venir a jugar conmigo a rol porque él ya había jugado y consideraba que era cosa de críos. Es el concepto erróneo de que el rol es una fase ya pasada. Sin embargo, al club está viniendo mucha gente de 40 años para arriba que jugaban de adolescentes y se preguntan que porqué no volver a jugar ahora que tienen más tiempo”.

Algo por el estilo fue lo que le sucedió a Mercedes Soriano. La introdujo su marido, entonces novio, cuando apenas tenía 19 años. “Nos casamos, tuvimos hijos, nos asentamos… En total, 10 años de parón. Decidimos que teníamos que hacer algo para volver a ser nosotros”. Y ese algo fue el rol.

Hoy en día, Mercedes compatibiliza su trabajo como administrativa con el cuidado de sus dos hijos y su pasión por el mundo del rol: “El rol me llena. Tengo muchísimos problemas en mi vida diaria y cuanto te sientas en la mesa de rol lo haces para divertirte. Dejas un poco al margen todo lo que hay a tu alrededor por vivir una experiencia que no vas a vivir realmente. No me imagino de investigadora de crímenes, como un vampiro, ni como una bárbara porque no lo voy a ser jamás. Sin embargo, en una mesa, jugando, puedo serlo”.

Las chicas son roleras

Como ella, otras mujeres se han sumado a vivir esta experiencia. Sin embargo, lo habitual desde la creación de los juegos de rol en los años 70 era que la mayor parte de los jugadores fueran eso, jugadores. “Todo ha sido siempre territorio de hombres”, matiza Sonia, “pero ahora las mujeres ya estamos en todas partes”.

Tanto es así que, con el objetivo de animar a más mujeres a introducirse en este mundillo, se han creado algunos juegos feministas como #Feminisim, una antología de nano juegos de rol escritos por feministas de once países diferentes en el que se plantean situaciones de micromachismos y se mide la intensidad emocional para ayudar a comprender las situaciones que viven día a día muchas mujeres. Un tipo de juego que suscita diversas opiniones.

Mercedes no se muestra a favor de los juegos de rol enfocados a las mujeres  y al feminismo, aunque añade que quizás este tipo de juegos puedan servir a los psicólogos para hacer que el machista viva en su propia carne el sufrimiento que provoca en las mujeres. Sonia tiene la misma opinión al respecto. En lo que difieren es en si han sufrido algún tipo de discriminación durante sus partidas a causa de su género.

“Te voy a ser sincera», comienza Sonia. «Hay muchas cuestiones relacionadas con el feminismo en los juegos de rol, pero yo nunca me he sentido desplazada por ser mujer. Normalmente los chicos de este mundillo no son en absoluto ni depravados ni depredadores ni nada por el estilo. Son gente normal con sus trabajos corrientes”.

Mercedes por el contrario no duda en afirmar: “Sí me he sentido discriminada”. Para ejemplificarlo cuenta una experiencia que sufrió recientemente: “Me puse a jugar con un grupo de rol que no estaba acostumbrado a jugar con chicas. Realmente los comentarios eran ofensivos. Ellos mismos llevan personajes de hombres y de mujeres, pero no paraban de hacer que ese personaje femenino se desnudase para conseguir cosas, que enseñase un pecho para ganar algo… ¿Qué habilidades tienes para conseguir algo? ¿Desnudarte? ¿De verdad pensáis que las mujeres somos todas así?”, exclama Mercedes.

Players handbook example
Players handbook example

No se debe olvidar que en los juegos de rol tanto hombres como mujeres pueden jugar con personajes femeninos o masculinos independientemente de su género, especialmente en los universos fantásticos. Otros juegos de ambientación histórica como Aquelarre, inspirado en el medievo español, exigen por el contrario ser fieles al tiempo histórico: “Ahí si te haces un personaje femenino vas a tener que sufrir durante la partida como sufría un personaje femenino en aquella época” comenta Sonia con normalidad “Igual que si te haces un campesino, vas a tener que sufrir lo mismo que sufría un campesino”. Pero según lo ve Mercedes, el achacarlo a las características propias del personaje, en muchas ocasiones, es una excusa para excederse.

Respecto a la escasa presencia de mujeres en los juegos de rol, Sonia considera que se debía a la mala fama que parecía perseguir a todo lo relacionado con este tipo de partidas. “Se creía que era de chicos, ¿cómo llamarlos? Raros. Era normal que las chicas no se metieran en eso. Además, hay otras cosas que gustan más a la mayoría de las chicas que pasar el tiempo metidas, como en Estados Unidos, en un sótano en casa de alguien horas y horas tirando dados y haciendo que eres un elfo. Pero yo creo que ahora ha cambiado bastante. Me muevo mucho en jornadas en distintas partes de España y la verdad es que hay cada vez más mujeres”.


Las Convivencias Lúdicas Nacionales fueron prueba de ello. Los datos extraídos de las jornadas de rol más destacadas de España eran alentadores en materia de género. Si en 1999 el número de mujeres participantes era aproximadamente del 2%, las del 2006 mostraban una realidad diferente: casi el 30% de los participantes eran mujeres.


“Ahora es mucho más sencillo acercarse al rol”, admite Mercedes “En mi momento estaba El asesino de la katana y los padres lo veían fatal. Cuando les comenté a mis padres que mi novio me había introducido en ese mundo y que iba a jugar lo vieron muy mal. Hasta que mi novio montó una partida en casa con ellos y mi madre se sorprendió: «¿Esto es el rol?», dijo. «No puede ser”, recuerda entre risas.

Cynthia González en Mononoke Café

Un acercamiento muy diferente vivió Cynthia González, una joven de 25 años que dedica entre seis y siete horas semanales a los juegos de rol. “Mi primer recuerdo fue con mi hermana. Tendría unos 15 años y era un juego medieval. Me pareció muy raro al principio, pero era muy divertido”. Su entorno nunca la ha juzgado por jugar a juegos de rol y sus padres aceptaron su hobbie de forma natural: “Nunca he tenido problema. De hecho, con mi padre he jugado alguna vez a rol por introducirle”. Solo admite que algún comentario de extrañeza se produce cuando juega al rol en vivo y ven imágenes caracterizada del juego Vampiro: “Se preguntan ¿Esta niña que está haciendo? Pero son muy abiertos”.

La más joven de las entrevistadas niega haber sufrido algún tipo de discriminación y especifica que es fundamental dejar claro antes de empezar la partida lo que te pueda molestar: “Puede que una persona sí se sienta más afectada que otra”, explica.

Representación de un personaje femenino en un juego de rol

Aunque también admite que ha percibido la sexualización en los juegos de rol: “Hay tópicos, pero ya depende de ti caer en ellos o no. Todos estamos influenciados. Muchos chicos cuando llevan personajes femeninos tienden a ponerles pechos muy grandes pero hay chicas que también lo hacen. Estoy muy indignada porque a algunos personajes femeninos cada dos por tres las violan. Pueden sucederles más cosas que eso”. Mercedes apunta que el sexo es un reclamo para perfilar ambos géneros y Sonia medita: “En algún juego de rol los personajes femeninos llevan muy poca ropa o tienen los pechos grandes, pero a los hombres también los ponen como “cachas”. Mientras haya igualdad…”.

Para Merche parte de la culpa de que en su época el rol se viese de forma negativa la tenían los medios de comunicación, que difundían una imagen distorsionada de los juegos de rol y lo relacionaban directamente con personas con trastornos mentales: “¿Que una persona trastornada puede llegar a creerse que está dentro de un juego? Sí, pero igual que si ve una película y sale a la calle con una espada diciendo que es un Jedi y que va a matar a personas”. 

Sobre esta cuestión, Cynthia puede arrojar luz. Como estudiante de cuarto de Psicología considera que es necesario tener ciertos niveles de simbolización para jugar al rol y así evitar la confusión entre realidad y ficción. Pero no duda en destacar los beneficios de este tipo de juegos: “Te requiere situaciones en las que obligatoriamente necesitas a los demás: tienes objetivos comunes y metas. Hay que compartir la información. Sobre todo, cuando juegas con niños. Te ayuda a sociabilizar, algo que es tan humano”.

Sobre el tema de sociabilizar las personas ajenas al mundo del rol no lo ven tan claro: “Tengo familiares que me dicen que qué hacemos sentados en una mesa pudiendo salir a la calle”- comenta Mercedes entre sorprendida y molesta-. “Yo todas las semanas quedo una noche (porque me cuidan a los niños) y lo mismo que haces tú en un bar tapeando lo hago yo jugando. Pero no lo entienden”. Añade que aún hoy en día muchas personas no admiten que juegan a rol para que no los vean como los bichos raros. Para Mercedes es una cuestión en parte cultural: “No está instaurada la cultura de irse con los amigos a jugar a un juego de mesa, está la de echar un café o irse de fiesta por la noche. Es otro tipo de vida y de costumbres”. 

Nuestro rol

Aunque en España los juegos de rol han aumentado su demanda en los últimos años, Sonia estima que, comparándonos con Estados Unidos, estamos todavía “en pañales”. No obstante, se muestra positiva. Como organizadora de la Noche Insomne de Zaragoza, uno de los eventos de ocio alternativo más punteros a nivel nacional, afirma orgullosa que todas las partidas de rol programadas se llenan en un abrir y cerrar de ojos: “No queda ninguna vacía. Es una barbaridad. Incluso se queda gente fuera”. Y por suerte, también son más las mujeres que se animan a probarlo. 

–   ¿Te ves dentro de unos años jugando al rol?

–   ¡Me veo con canas jugando al rol! – exclama Mercedes entre risas-. Estoy demasiado enganchada a esto.

A Cynthia lo de las canas le queda lejos, pero también le ve posibilidades a eso de mezclarlo con la psicología: “No una terapia, pero sí algún tipo de dinámica grupal. Da muchas herramientas. Es un laboratorio en el que experimentar sin que pase nada grave, lo que te pasa, te pasa en un juego y ahí se queda. Pero lo que te hace sentir sí que lo puedes aplicar en la vida real porque lo sientes como persona y no como personaje”.

Tal y como explica Mercedes, los juegos de rol se empiezan a introducir en los colegios para tratar problemas como el bullying y hacer así que los niños más tímidos puedan expresar sus miedos. Y sobre los resultados, en su caso particular, ella puede hablar muy bien: “Tengo dos hijos. El mayor es asperger y los juegos de rol nos han ayudado muchísimo. Porque, aunque su imaginación pueda ser muy grande, realmente es muy limitada. El ponerse en la piel de otro personaje al principio le costaba mucho. De hecho, se enfadada porque no sabía qué hacer si no se lo decíamos. Y ahora él es capaz de sentarse a jugar pasárselo bien e incluso inventarse sus propios juegos para sus amigos”. 

De jugadora a máster y tiro porque me toca

La sonrisa de satisfacción y la emoción de sus ojos revelan la pasión que siente hacia este tipo de ocio. Una pasión que ha hecho que vuelque parte de su vida en ello. Porque de jugador a coordinador de juego, o máster, solo hay un paso. Tanto ella como Cynthia han creado y dirigido partidas de rol específicamente para niños. La primera, que advierte que no todas las temáticas de rol son para todas las edades, las ha llevado a cabo en el colegio de sus hijos para ayudar a niños con síndrome de TDAH. Así consigue que resuelvan los problemas de forma cooperativa. Cynthia por su parte, como monitora de tiempo libre, para desarrollar la creatividad. Para esta última el rol es una suerte de teatro improvisado mezclado con escritura.

Así poco a poco el número de mujeres que juegan pero que también crean y dirigen rol aumenta y se visibiliza. En el universo online, en el que Cynthia confesaba haberse encontrado alguna propuesta poco honesta cuando invitaba a jugar a rol, por suerte esto también cambia.  Roll it girl es una jornada de juegos online en el que las partidas están dirigidas únicamente por mujeres. El evento comenzará el 10 de julio y finalizará el 12 de julio 2020. ​

Crear, inventar, dirigir y jugar partidas de rol ayuda desde los más pequeños hasta los no tan jóvenes. El cerebro no envejece, se rejuvenece: “Leí un artículo que decía que los juegos de rol ayudan a las personas mayores a tener el cerebro más sano y a paliar un poco los efectos de la edad en la pérdida de memoria”, recuerda Sonia.

De esta forma cuando de verdad llegue la época de las canas y toque retirarse del mundo real podrán pasar al fantástico sin un ápice de desgaste. Así mientras que los que tanto se reían de sus universos imaginarios no alcanzarán a dar un paseo sin achaques, ellas, esperemos que un futuro muchas más ellas, seguirán combatiendo. Los no jugadores se arrugarán lamentando no haber encontrado el elixir de la eterna juventud que tanto prometían las farmacéuticas, pero ¿ellas? Ellas, sobre un tablero, serán, si así lo quieren, eternamente jóvenes. 

Aurora Martínez

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